La bellota
El alimento básico e imprescindible en la buena crianza
y alimentación del cerdo ibérico es la
bellota, fruto de la encina, el alcornoque, o el roble,
siendo especialmente la procedente de la encina la que
en mayor grado determina el sabor del jamón y
del resto de productos ibéricos.
La bellota carece de aroma propiamente
dicho y su sabor es agridulce debido a la presencia
de azúcares. El cerdo se siente atraído
por la bellota, y gracias a esta atracción el
animal conseguirá su engorde final y la grasa
suficiente para alcanzar el nivel de infiltración
intramuscular que dan al jamón ibérico
ese aroma y sabor tan apreciado y característico.
La bellota es rica en “ácido
oleico” y otros ácidos grasos insaturados,
así como en hidratos de carbono. Como complemento,
la hierba aporta a la alimentación del cerdo
ibérico las proteínas necesaRías.
En esa búsqueda constante de
alimento, el cerdo realiza un gran ejercicio mediante
largos paseos, proporcionando a sus músculos
un alto grado de consistencia y de infiltración
de la grasa en la carne, características típicas
e inconfundibles de los productos del cerdo ibérico.
Se estima que el cerdo ibérico
puede comer entre 6-10 kg. de bellotas y 3 kg. de hierba
al día. |