El
jamón ibérico
El Proceso de elaboración
de un buen jamón ibérico, Consta
de varias fases:
Salado
Los jamones son clasificados
por peso, y se cubren totalmente con abundante
sal marina. El tiempo en la sal es de aproximadamente
1 día por kg.
La finalidad del salado es favorecer la deshidratación
y conservación duradera de las piezas,
además de contribuir al desarrollo del
color y aroma característicos del jamón
ibérico.
Secado y curado
Durante esta parte fundamental
del proceso, los jamones quedan colgados en
secaderos naturales, produciéndose la
necesaria y fundamental combinación entre
el jamón ibérico y el aire de
la sierra que se desliza a través de
las ventanas.
Esto da lugar al “sudado” de los
jamones, fenómeno por el cual se produce
la perfecta difusión de la grasa que
se introduce entre las fibras musculares, determinando
una de las características más
importantes del jamón ibérico.
Bodega, envejecimiento
En esta
etapa, se produce el asentamiento del jamón.
En la bodega reposa durante un tiempo variable
con la finalidad de que todas las propiedades
alcanzadas en el proceso se concentren y a su
vez se realcen dentro del jamón.
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Estas características
propias del jamón ibérico
son su aroma y sabor intensos, así
como el grado de difusión de la grasa
en el magro, y la firmeza y color rojizo
del mismo. |
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